viernes, 3 de abril de 2009

2 de abril, Prometeo y el fragote permanente


Viví el día de ayer con mucha emoción. Primero, el recuerdo de aquel día en que mi mamá me vino a buscar a la escuela, me calzó una escarapela y me dijo que muy al sur había ocurrido un milagro. Después, el aniversario de la muerte de alguien que tuvo mucha influencia en mi vida y quien fue un hombre extraordinario, a pesar de no considerarlo yo el portavoz de Dios en la tierra. Finalmente, la despedida popular a un gran líder nacional.

Quizás el homenaje a Alfonsín más efectivo en términos políticos lo hizo Rodolfo Terragno, quién además de escribir esto, comentó el gesto de confianza que el presidente tuvo cuando lo llamó como ministro y lo puso a manejar una enorme parte del presupuesto nacional y más de la mitad de los empleos públicos.

Pero sin dudas el homenaje más poético lo realizó un dirigente de la UCR bonaerense, cuyo nombre no retuve, quien comparo a Alfonsín con Prometeo, personaje que se aventuró a sacarles el fuego a los dioses y dárselo a los humanos. ¿No es eso la esencia del experimentalismo democrático?
La analogía puede continuar hasta la parte en que a Prometeo, como a Alfonsín, le comieron el hígado. Es que parece que somos así.
De hecho, terminé el día escuchando a un periodista que cubrió la guerra de Malvinas que relataba como se estaba preparando un golpe contra mario benjamín, cuando ya se podía ver a la distancia la artillería inglesa, para poner al mejor soldado como gobernador de las islas. Aparentemente, el soldado mismo frenó el intento.
Pero la moraleja es clara: el impulso fratricida no se detiene ni siquiera cuando los de afuera nos están por devorar.

GLS