miércoles, 1 de abril de 2009

Pérdida


Hace unos días S. me contaba que cuando era un chico su mamá solía despertarlo diciéndole que empezara su día con alegría y esperanza, porque R.A. estaba en el gobierno. Yo también era chico en esa época. Los discursos de la primavera del 83’ me emocionaban profundamente. Entonces pensaba que ese tipo de comunicación sería una realidad permanente en mi país. También pensaba que siempre llenaríamos, unos y otros, la 9 de Julio cada vez que hubiera algo importante por decidirse.

Le agradezco a R.A. por esos rasgos de mi infancia, época que en un sentido era, paralelamente, la infancia democrática del país. Le agradezco por esas emociones. Por haberme enseñado el Preámbulo sin siquiera yo saber que se trataba del Preámbulo. Le agradezco por la grandeza que demostró en aquellas circunstancias en las que es tan difícil demostrarla, pero que a la vez son las únicas ocasiones para hacerlo: cuando somos débiles y se nos castiga. Le agradezco por sus ideas e intenciones, incluso las no concretadas.

Cuando con la democracia demos de comer, curemos y eduquemos, este agradecimiento y los miles que hoy se apilan tendrán algún valor.

GLS