lunes, 23 de junio de 2008

El Llamado y la Asunción

En parte por pertenecer a generaciones a las que no se puede, con rigor histórico, endilgar las culpas por el rumbo autodestructivo que nuestro país ha tomado, muchos de nuestros jóvenes compatriotas se sienten relevados de la responsabilidad de contribuir a la restauración de la dignidad nacional.

Se han difundido la indolencia y la cobardía, se ha generalizado la renuncia al rol de ciudadanos. El Soberano se esfuerza por abdicar.

Nosotros, que también hemos caído en esa trampa por demasiado tiempo, hoy escuchamos un llamado. No estamos seguros si es la primera vez que llega a nuestros oídos. Posiblemente, no. Tampoco estamos seguros sobre la forma de responder a él.

Esta vez, al menos, no vamos a desoírlo. Entonces asumimos una responsabilidad, la que relacionamos con una tarea.

Responsabilidad asumida ante nuestra conciencia y ante nuestro pueblo. Este quizás nunca nos reproche nada, aquella nos acompañara por siempre.

La tarea se presentará desde este momento, a medida que la vayamos desarrollando, en este espacio.

Que sirva para que vos también escuches el llamado.