jueves, 23 de julio de 2009

Uno de los sabios




Alejandro Korn es uno de los miembros del panteón platense, también integrado por el mismísimo Almafuerte. Sobre él, leemos a Oscar Terán (y no dudamos en seguir agregando negrita):



“Lo que atrae al filósofo argentino es la concepción de la conciencia que establece una diferencia esencial entre ella y el mundo físico, y que se traduce en la apertura de una zona de libertad allí donde el positivismo había establecido la férreas leyes del determinismo naturalista. (…) Pero dentro de esta adhesión, Korn no está dispuesto a renunciar a logros de la modernidad positivista como la ciencia y la técnica, y mediante una actitud componedora y moderada pretende introducirlos en una jerarquía que los subordina a otros valores espirituales.



Si Korn no cuestionaba estructuralmente el modelo económico del 80’ era porque suponía que los efectos negativos de sus logros podían corregirse en el sentido de la justicia social. Si la finalidad del positivismo alberdiano había residido en la acumulación de riquezas, la hora actual es para Korn el momento de la redistribución de dichos bienes, aunque ello implique la relativización del derecho de la propiedad privada.”




GLS